EL DECRECIMIENTO COMO ALTERNATIVA EVOLUCIONISTA
“You are not only responsible for what you say, but also for what you do not say.”
Martin Luther King
Son muchas las teorías acerca del comportamiento del hombre, formuladas a lo largo de la historia de la misma humanidad. Desde aquellas que lo engrandecen y lo hacen bueno, hasta aquellas que lo hacen completamente responsable de todos los perjuicios del mundo. Lo impactante es que cada una a su manera parece tener sentido, y si bien, según Rosseau, el ser humano nace bueno y la sociedad se encarga de corromperlo, deberíamos entonces preguntarnos, ¿quién creó la sociedad si no fue otro ser humano? Este tipo de cuestionamientos a propósito de la maraña de corrientes consumistas y destructoras del ser humano moderno parece algo incoherente, desproveído de toda lógica que pueda dar luces acerca de los hilos oscuros que se tejen a nuestro alrededor.
Y es que son aquellos planteamientos oscuros los que enceguecen el rumbo de cualquier buena intención. Pasamos por una época de enfermedades crónicas relacionadas con necesidades netamente mentales que afectan a la gran mayoría de la población humana y sin riesgo siquiera de ser diagnosticadas. Yendo un poco más allá, hablando de las razones que motivan este tipo de patologías, podríamos decir que detrás de conceptos como el consumismo o la obsolescencia programada, se encuentran el interés, el egoísmo, las ansías de poder después del poder expuestas por Hobbes hace tantos años. Y sin ahondar en asuntos filosóficos, en la realidad cotidiana de las sociedades, es fácil percibir la carencia de consciencia absoluta expuesta a lo largo de los años después de la crisis americana de 1932. Éste periodo fue fundamental para la gestación del capitalismo salvaje como lo conocemos hoy en día, pues si algo quedó claro tras la exposición de los planteamientos expuestos por Bernard London , es que las organizaciones previeron ante la crisis un comportamiento general de las masas que tendía a utilizar sus pertenencias durante más tiempo del pronosticado. Esto sustentado por el mismo Bernard en su teoría acerca de la obsolescencia y su relación con la crisis económica: “People everywhere are today disobeying the law of obsolescence. They are using their old cars, their old tires, their old radios and their old clothing much longer than statisticians had expected on the basis of earlier experience.The question before the American people is whether they want to risk their future on such continued planless, haphazard, fickle attitudes of owners of ships and shoes and sealing wax.”
Si planteamientos como éste calaron en la mente de quienes hacían empresa en ese entonces, la política se introdujo de manera nefasta e ineludible, y si en ese momento nadie pensó en los residuos que traería como consecuencia un sistema económico que se alimenta de desechar desequilibradamente, ahora mismo es más complejo desarraigar los hábitos de generaciones enteras que han asumido el consumismo casi inconscientemente. Esto teniendo en cuenta la base fundamental sobre la cual opera el sistema capitalista, es decir, bajo la idea de acumular capital, es decir, de conseguir beneficio sin evaluar el método por el cual éste llega a las manos del hombre que produce los bienes que otorgan beneficios económicos. En este sentido, luchamos con años de crecimiento desmedido del beneficio, pues si bien podríamos pensar que el ser humano es ahora más desarrollado, o como algunos se atreven a decir, “más civilizado”, también es cierto que crecer por crecer nos tiene hoy al borde de un colapso medioambiental que las corporaciones se empeñan en negar, como si fuese fácil tapar el sol con un dedo. Al comparar el crecimiento de los beneficios durante los últimos 50 años entre América y Europa (Tabla 1), se puede observar claramente que el sistema capitalista está dispuesto a valerse de este concepto para justificar los salarios miserables o la destrucción de la producción en sí para poder mantener el crecimiento del beneficio en épocas de crisis.
Tabla 1. Tasa de beneficio general de EE.UU y Europa a lo largo de los últimos 50 años.
Esta visión maquiavélica de los mercados es el diario vivir de toda la población mundial. Hay quienes insisten en que el crecimiento ha significado desarrollo y evolución, siendo éstos conceptos revaluados en la medida en que las sociedades han cambiado sus políticas e ideologías, aspecto que hace demasiado subjetiva una apreciación al respecto. Lo único cierto es que este siglo ha sido devastador y promete seguir sorprendiendo al hombre cada vez más, pues las consecuencias de toda esta máquina imparable que es el capitalismo –representado en medidas como la obsolescencia programada- apenas están por darse a conocer a nivel medioambiental y social. Para nadie es un secreto que la naturaleza ha reclamado su lugar tras muchos años de explotación insostenible, y es así como no sólo los desastres naturales han cobrado la vida de miles de personas, también los desórdenes sociales han sido protagonistas de toda una cadena de sucesos catastróficos que no han sido producto de la casualidad. Por lo tanto es necesaria una revolución. Encuentro sumamente valiosos los conceptos del decrecimiento planteados como alternativa al capitalismo impuesto tácitamente, pues es de vital importancia crear una consciencia colectiva acerca del perjuicio que trae consigo el crecimiento irresponsable y la indiferencia ante el tema. Conceptos como indiferencia están ligados, por ejemplo, a la cantidad de profesionales que después de vivir en el ambiente crítico necesario para la academia, pasan a formar parte de todo el proceso de innovación desmedida olvidando que su objetivo inicial era servir a la sociedad a través del logro de sus propios intereses. Por supuesto, los propios intereses mueven mucho más a los seres humanos que el bienestar común, y en este sentido el capitalismo tiene la clave para que esta decisión no pase siquiera por la mente consciente de quienes forman parte de la sociedad pues el camino más fácil es actuar instintivamente, es decir, en función de sí mismos.
Por otro lado, existe un problema de fondo en todo el mecanismo que opera detrás del capitalismo y la tan sonada obsolescencia programada: Los países ‘en vía de desarrollo’ formamos una parte fundamental de la implementación de tan inaceptables políticas de consumo. Por un lado, estamos fuera de la élite de consumo americano y europeo debido a las condiciones de pobreza que se pretenden ignorar bajo la idea de que en el capitalismo, todos podremos acumular capital. Sin embargo es claro que ocurre todo lo contrario.
| Tabla 2. Relación de variación del empleo entre 2009 y 2010 para 5 países de Latinoamérica. |
Mientras existe el capital en los países ‘desarrollados’, la pobreza en los países que son explotados, es cada vez mayor y el ambiente de precariedad es palpable para quien quiera que abra los ojos. En este sentido se habla de empleo informal o trabajadores independientes, pues esta es una rama de actividad económica que no deja de crecer con el paso de los años debido a la necesidad de sobrevivir que ha impuesto el modelo americano del capitalismo(Tabla 2). De igual manera está el otro lado de la moneda: la población latinoamericana opta cada día más por seguir los patrones de comportamiento de otras culturas, lo cual trae implícita la creación de necesidades que deberíamos catalogar como obsoletas, pues no deberían aplicar para nuestras condiciones económicas y culturales.
Desafortunadamente, las corporaciones son entes supremamente audaces que saben reconocer estos patrones de cambio en la población, y es así como vemos que el crecimiento de la industria automotriz en países como Colombia es cercano al 11% en producción, 27% en exportaciones y 15% en consumo según Proexport en sus catálogos de ‘Invierta en Colombia’. Esto demuestra que accesorios como los automóviles son cada día más ‘desechables’ y dadas las condiciones tributarias y demás oportunidades que se ofrecen a los inversionistas, las grandes empresas intervienen en Colombia transformando la concepción que tenía el ciudadano promedio de ‘cuidar’ su vehículo por el tiempo que sea necesario. Es obsolescencia en su estado más elemental; realmente no necesitamos nuevos vehículos, pero si un modelo supera al otro en detalles como el diseño de las farolas, preferimos cambiar y, como dicen algunos, ‘innovar’.
Es así como la obsolescencia y demás artilugios usados por el capitalismo se han convertido en una plaga difícil de erradicar. Existen en la actualidad movimientos contundentes en contra del sistema económico, pues a éste se otorgan los resultados obtenidos en los últimos años en cuestiones de crisis de medio ambiente, violencia y economía. De cualquier modo es imperioso decir que sólo a humanidad en conjunto tiene la solución a este tipo de crisis, y finalmente es la humanidad la que tendrá que descubrir el significado de conservar, preservar y consumir responsablemente pues de lo contrario las consecuencias sólo serán proporcionales al daño que, algunos inconscientemente, causamos al planeta.
“Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno.”
QUINO
BIBLIOGRAFÍA
1. Bernard London, 1932. Ending the Depression trough Planned Obsolescence. http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/27/London_%281932%29_Ending_the_depression_through_planned_obsolescence.pdf [Disponible en línea].
2. The Delta Companies. Artículo: Programmed Obsolescence. http://www.facebook.com/note.php?note_id=169546420319 [Disponible en línea].
3. Documental España: Comprar, tirar, comprar. http://www.rtve.es/television/documentales/comprar-tirar-comprar/directo/ [Disponible en línea]
4. Lucha Internacionalista. Suplemento Ll 101 – Enero 10 – Artículo: “¿Decrecimiento o Revolución?” http://luchainternacionalista.org/IMG/pdf/Supl_101cas-decreix4.pdf [Disponible en línea]
5. Periódico de actualidad Crítica DiagonalWeb. Artículo: “La revolución cultural del ‘menos es más’ “. Noviembre 2010. http://www.diagonalperiodico.net/La-revolucion-cultural-del-menos.html [Disponible en línea]
6. Boletín CEPAL / OIT. Diciembre de 2010. Documento: “Coyuntura laboral en América Latina y el Caribe”. http://white.oit.org.pe/estad/laclispub/documentos/crisis/boletin/bol04.pdf [Disponible en línea]
7. Datos estadísticos: QUIPUSTAT. OIT. Oficina regional para América latina y el Caribe. http://white.oit.org.pe/estad/laclispub/crisis.php#click07 [Disponible en línea]
8. Catálogo: Invierta en Colombia. Sector Automotor Colombiano. http://www.inviertaencolombia.com.co/Adjuntos/078_Perfil-Automotriz-esp.pdf [Disponible en línea]
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